Nuestra historia
Tres generaciones, una sola obsesión: el detalle.

Monin nació en una mesa de costura familiar, hace más de treinta años. Lo que comenzó como vestidos para los bautizos de la casa, se convirtió en un atelier dedicado a vestir la infancia para sus momentos más importantes.
Heredamos las técnicas: el encaje montado a mano, los ruedos invisibles, el forro de algodón que respeta la piel. Y aprendimos a cuidarlas en un mundo que acelera. Cada pieza pasa por las manos de la misma persona, de principio a fin.
Hoy seguimos confeccionando piezas únicas para ceremonias religiosas, bautizos, galas y eventos familiares. Cada vestido y cada traje es una conversación con la familia: la historia detrás del momento, las telas que evocan recuerdos, los detalles que vuelven a la pieza inolvidable.
30+
Años de oficio
100%
Confección artesanal
1 a 1
Atención personalizada


